El debate termina convirtiéndose en una cuestión de sentido común. No hay invento alguno: edades diferentes, perspectivas diferentes. Con edades me refiero a algo inmenso, cercano a ideas que van más allá de lo generacional. Nuestros niños trabajan con otras herramientas en sus manos, con ojos que ven distinto, con criterios fundamentados en la práctica, donde la inmediatez es la clave. No están tan apartados de nuestro sentir sobre que el tiempo es oro. Al fin, tempus fugit. Seguimos igual. Pero ¿por qué, entonces, incidir en métodos que tampoco antes funcionaban? Dejemos que escriban en las paredes, que lean a través de las canciones, que vean por sí mismos, que nunca pierdan la capacidad de reinventarlo todo, de imaginar.
Por gentileza de Fer (con el discreto -y continuo- apoyo de Ignacio y con el permiso del maestro), Mad world, de Gary Jules.



2 comentarios:
Además, desde Youtube me traen a la memoria aquel mundo extraño de ensoñaciones que es Donnie Darko.
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