Se puede, está permitido, es lícito... Por tanto, escribe, opina, atrévete a saber. Scire fas.
Queridos todos, hace muy poco escribí:
Porque todo es en mares procelosos, y es que Horacio tenía razón. Porque rige el mar toda mi existencia y me pueden su verde y su azul. Porque -dicen- no hay caminos en la mar, busqué más al fondo. Porque aquí también puedo expresarme más allá de lo educativo, de lo coherente, de lo esperable, bajo sus aguas y junto a ellas hallaré un modo, descubriré el camino del descubrimiento. Mientras tanto, yo, a sus pies.

Aller Anfang ist schwer, y por, quizá, no verme capaz de estar a la altura caeré parcialmente en el estereotipo de sentirme humana y conmovida por los versos de la oda horaciana que más adelante podréis (si os apetece) recordar. Scire fas, por este lado; por el otro, Marina, como no podía ser de otro modo. Tener hijos cambia el norte y el sentido de nuestra existencia. Quienes me conocen saben de qué hablo. Quienes no, tengan entre estas líneas mi carta de presentación.
Y como el tiempo apremia (dum loquimur fugerit invida / aetas) y hay mucho por hacer, este blog navegará a medio camino entre mis inquietudes profesionales y cuanto en ellas hay de mi persona. A medio camino, sí, pero a toda vela.
Porque todo es en mares procelosos, y es que Horacio tenía razón. Porque rige el mar toda mi existencia y me pueden su verde y su azul. Porque -dicen- no hay caminos en la mar, busqué más al fondo. Porque aquí también puedo expresarme más allá de lo educativo, de lo coherente, de lo esperable, bajo sus aguas y junto a ellas hallaré un modo, descubriré el camino del descubrimiento. Mientras tanto, yo, a sus pies.

Aller Anfang ist schwer, y por, quizá, no verme capaz de estar a la altura caeré parcialmente en el estereotipo de sentirme humana y conmovida por los versos de la oda horaciana que más adelante podréis (si os apetece) recordar. Scire fas, por este lado; por el otro, Marina, como no podía ser de otro modo. Tener hijos cambia el norte y el sentido de nuestra existencia. Quienes me conocen saben de qué hablo. Quienes no, tengan entre estas líneas mi carta de presentación.
Y como el tiempo apremia (dum loquimur fugerit invida / aetas) y hay mucho por hacer, este blog navegará a medio camino entre mis inquietudes profesionales y cuanto en ellas hay de mi persona. A medio camino, sí, pero a toda vela.
No preguntes más, que no te está permitido saberlo, a mí, a ti qué fin nos tengan reservado los dioses, Leucónoe, ni con los babilonios ábacos te atrevas. Cuánto mejor, soportar lo que quiera que haya de ser, sea que Júpiter nos haya otorgado más inviernos, sea éste el último que enfrentado a sus rocas debilita el mar (5) Tirreno: sé lista, licua vinos y a un lapso corto de tiempo ajusta tus grandes esperanzas. Mientras hablamos se nos habrá escapado, envidiosa, la vida: coge la flor de este día, confiada tú lo mínimo en el que venga después. [Hor. Carm. I 11]



No hay comentarios:
Publicar un comentario